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Un baño con estilo

bagno con stile

El baño en las últimas décadas ha experimentado una transformación radical en la percepción común: de espacio funcional a "habitación de baño".

Así es, los ámbitos dedicados a las obligaciones cotidianas se han ido convirtiendo cada vez más en espacios reservados al bienestar personal y el relax. Todos los elementos que constituyen este ámbito multifuncional se han ido transformando, de los revestimientos a los sanitarios, desde los accesorios hasta las luces, integrándose totalmente en la evolución del interiorismo.

Hoy día, ante las exigencias de la creciente demanda, la industria le ofrece al cliente final un abanico de posibilidades muy amplio, de gran calidad y pensado para todos los bolsillos. Tanto es así que en septiembre se presentará una exposición en Bolonia, con ocasión de la feria "Cersaie", salón del sector, que ilustrará esta evolución en los últimos treinta años.

La evolución y la investigación en el sector actualmente nos permiten emplear materiales mucho más técnicos para los revestimientos. Así es, hemos pasado del azulejo de los años ochenta, con todas sus variantes cromáticas y de diseño, a la propuesta de nuevos materiales: de la cerámica de tamaños extraordinariamente versátiles al gres para pavimentos, y de este a los espléndidos efectos de madera, como por ejemplo, en la línea Treverkatelier de Marazzi, en la que la oferta llega a proponer incluso azulejos en formato de 15 x 120 cm, muy parecidos a los listones de madera del parqué. Marazzi también propone la línea Brooklyn, muy similar al acabado de "estilo cemento", de línea limpia y minimal; la resina es otra propuesta minimal y, al mismo tiempo, sumamente versátil. Los acabados de las paredes permiten dar rienda suelta a la creatividad con azulejos de una amplia gama de colores y con pinturas al agua que se combinan de manera muy elegante variando la altura de colocación de los azulejos.

Los sanitarios también han experimentado una profunda transformación: gracias al impulso del interiorismo se ha pasado de la fría porcelana a la búsqueda de materiales cálidos y dúctiles, que han dado lugar a lavabos incorporados o realizados con piedras peculiares o resinas clásicas. Las típicas bañeras de toda la vida dejaron paso a las de hidromasaje al alcance de todos los bolsillos y estas, a su vez, han sido reemplazadas por cómodas duchas, muy amplias, con cabezales y boquillas de todos los tipos, que convierten nuestro baño en un centro de bienestar. Para los sanitarios, además, existen diseños muy diversos, si bien yo, que soy una tradicionalista, pienso ante todo en la practicidad. Porque un baño tiene que ser bonito, sí, pero su contenido funcional ha de ser lo prioritario. Por eso hoy todas las empresas tienden a reforzar la relación entre el diseño y el contenido funcional del producto.

Actualmente los accesorios, con radiadores decorativos dedicados a la doble función de calefacción del cuarto y de las toallas, se esconden e integran perfectamente en toda clase de acabado.