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Casa nueva en el horizonte!

bagno con stile

¿Por dónde y cómo empiezo a elegir los materiales para la casa? La oferta es enorme, ¡vaya lío! 
Los acabados de una casa, tanto si se han seleccionado personalmente como si ya nos los encontramos en el piso, influyen de manera directa en la vida de todas las personas que residen en ella y son la tarjeta de visita más importante cuando tenemos invitados. Desde hace unos años, gracias a las revistas de decoración, la televisión y las numerosas tiendas de interiorismo existentes, ha desaparecido el viejo conformismo general con respecto a la decoración del hogar. Ahora se ofrecen múltiples soluciones que pueden satisfacer toda clase de gusto y estilo. La generosa oferta de materiales que se brinda hoy día permite transformar la más insignificante de las habitaciones en un espacio fabuloso. Cada material presenta unas particularidades específicas: se distingue del resto por su peculiaridad cromática, el acabado de su superficie, las vetas, su peso y transmisión del calor. La incesante investigación tecnológica da lugar a rápidos cambios y a una variedad de posibilidades en constante aumento, favorecida por los progresos que han posibilitado la introducción de nuevos tratamientos en las superficies de los viejos materiales. Actualmente disfrutamos de una riqueza de usos y combinaciones que propicia la obtención de resultados verdaderamente sorprendentes, ¡muchas veces incluso divertidos! Por ello mi consejo es comenzar por la elección del material que mejor refleje nuestro gusto e intentar mantener la máxima uniformidad posible dentro de la vivienda. En los baños merece la pena optar por materiales que aúnen estética y funcionalidad. Marazzi ofrece excelentes posibilidades, como el "gres de efecto madera" TreverkHome. 


A menudo cuando se inicia el diseño del interior del hogar se tienen ideas muy claras sobre cada uno de los ámbitos (baño, cocina, etc.) pero no sobre el proyecto de manera global. ¿Cuál es el secreto para decorar el hogar de modo que todos los espacios "dialoguen" entre sí y estén unidos por un solo hilo conductor? 
Siempre he pensado que hay que tener una idea de conjunto desde el principio, desde la fase de concepción del proyecto, porque ya en esa primera fase tenemos la obligación de disponer las instalaciones de forma funcional. Por lo que se refiere a la decoración lo más razonable y útil es no mezclar demasiados estilos. La casa en que vivimos, como digo en mi libro "Welcome Style", se puede comparar con un vestido, uno de esos vestidos que nos encanta ponernos porque nos sentimos cómodos llevándolo y que podemos usar en situaciones muy diferentes, a lo mejor simplemente cambiando los accesorios con que lo acompañamos o introduciendo en el mismo solo algún que otro pequeño retoque. No hace falta que sea un vestido de marca, obra de un gran estilista (o, en el caso de la casa, de un gran arquitecto), sino que nos bastará prestar una atención especial a los detalles estilísticos. Empezaremos decantándonos por el estilo con el que más nos identifiquemos y a partir de ahí trataremos de no complicarnos con demasiadas mezclas. Una vez elegido nuestro estilo, agregaremos aquí y allí piezas de diseño y puntos de luz que además de iluminar puedan desempeñar la función de complemento de decoración. 


Con frecuencia las viviendas de hoy son de reducidas dimensiones y las habitaciones tienen que acabar convirtiéndose a la fuerza en espacios multifuncionales, por lo que se nos plantea un dilema: ¿sacrifico la estética o la funcionalidad? ¿Hay manera de poder contar con las dos? 
Por culpa de la crisis, las superficies de las nuevas viviendas suelen ser más bien reducidas. Se hace cada vez más necesario conciliar lo funcional y lo estético. Gracias a la amplia oferta que brinda el mercado hoy día resulta perfectamente posible transformar espacios hasta ahora monofuncionales, como por ejemplo el dormitorio, en simpáticos y prácticos "rincones" de trabajo en los que dedicarse a la administración diaria. Así es, los interioristas, inspirándose en los clásicos escritorios de tapa y en otros objetos de arte moderno en general, proponen, si bien en versiones revisadas, prácticos escritorios cerrados que se disimulan discretamente en la decoración de la habitación ocultando el desorden para que el cuarto vuelva a desempeñar su función original. Estos elementos de decoración constituyen un clásico ejemplo de suma de estética y funcionalidad, y permiten aprovechar de la mejor manera los escasos metros disponibles. A pesar de todo, como el hogar no puede dejar de ser nuestro "remanso de paz" particular, deberemos tratar de integrar lo mejor posible la practicidad en la elegancia de la decoración, y no al contrario, por lo que a veces tendremos que ser atrevidos introduciendo elementos rompedores, ¡"modernos" en lo clásico o bien "clásicos" en lo moderno!