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Productos para la limpieza del gres

Productos para la limpieza del gres

A continuación, unos consejos que la ayudarán a conseguir unos resultados óptimos.
Para poder disponer de unos pavimentos y revestimientos estéticamente perfectos y de fácil mantenimiento, la limpieza de los materiales durante y después de la colocación son cruciales; por ello deben efectuarse ateniéndose rigurosamente a unos criterios muy determinados.

Limpieza durante la colocación (realizada por el profesional que lleva a cabo el solado)
Tras la colocación de los azulejos sobre la capa de relleno, las juntas (es decir, los espacios de unos 2 mm entre placa y placa que van a asegurar que el pavimento presente una elasticidad y una estabilidad duraderas) se estucan (o sea, se rellenan con un estuco específico, generalmente tono sobre tono.)

El solador debe efectuar esta operación, de suma importancia, con el máximo esmero, pues el endurecimiento de los excesos de estuco (que puedan quedar por no haber eliminado el material de estucado sobrante antes de que se seque del todo) hace que el pavimento se ensucie más fácilmente y dificulta la labor de limpieza ordinaria. Por este motivo debe procederse a la colocación por partes: a cada 4 o 5 metros cuadrados de solado, con una esponja y agua limpia, debe ir retirándose de la superficie el estuco sobrante en cuanto se aprecie que se empieza a secar. Precisamente porque en esos momentos el estuco todavía está bastante fresco, los movimientos han de realizarse con suavidad, de forma reiterada y en sentido diagonal, para no vaciar las juntas, si bien procurando quitar los restos que puedan quedar sobre las placas, sobre todo si, como en el caso de las losas de efecto madera, estas presentan una superficie "natural", no perfectamente lisa.

Esta operación es fundamental en todos los casos, pero resulta indispensable en el de los azulejos más estructurados y en el de los de exterior, que tienen una superficie áspera, antideslizante.

Si esta sencilla labor de limpieza con agua no se lleva a cabo en el momento oportuno, el estuco (que, obviamente, es adhesivo) puede quedar depositado, en forma de pequeñas partículas, de manera permanente sobre la placa y dejar, incluso después de la limpieza final, unos halos verdaderamente antiestéticos.


Limpieza al final de la obra
El lavado ácido una vez ultimada la colocación resulta fundamental para eliminar los restos de material que hayan podido quedar (cola, pintura, polvo). Este lavado tiene que efectuarse cuando se haya secado por completo la lechada de estuco de cemento, pasadas al menos 24-48 horas en el caso de productos con toma y secado rápido, y siempre cumpliendo con las indicaciones del fabricante del estuco. Se denomina lavado ácido porque se requiere el empleo de un detergente ácido (se comercializan muchos de excelente calidad) diluido en agua.

A continuación se enumeran las varias fases de las labores de limpieza, que deberían llevar a cabo los propios profesionales que se hayan encargado del solado: 1 Barrer bien el suelo para eliminar el polvo de la obra.

2 Diluir el detergente ácido en agua de acuerdo con las instrucciones que figuren en el envase del detergente (en el caso de pavimentos naturales la solución podrá ser un poco más ácida; en el de pavimentaciones o revestimientos brillantes o esmerilados, mejor una solución algo menos ácida).

3 Extender el producto decapante utilizando un cepillo normal y corriente.

4 Dejar que el producto actúe unos minutos.

5 Frotando enérgicamente, pasar una esponja abrasiva por las zonas con incrustaciones más resistentes.

6 Recoger los restos con trapos y enjuagar con agua limpia abundante.

Si se ha utilizado algún estuco epoxídico, se recomienda servirse de detergentes específicos y atenerse escrupulosamente a las indicaciones de los fabricantes en lo que respecta a su preparación y aplicación. En general se aconseja emplear algún producto de base ácida oportunamente diluido en agua en función de la superficie que se haya de tratar. (El revendedor le brindará las especificaciones técnicas necesarias.)