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Superbonus: empieza la carrera por la rehabilitación

tiempo de lectura: 7 minutos

Superbonus: empieza la carrera por la rehabilitación

entrevista a Giovanni Danna

Es un directivo de la patronal Confindustria Ceramica, y se ocupa principalmente de temas relacionados con la normalización medioambiental (código medioambiental, IPPC, comercio de derechos de emisión, etc.), la sostenibilidad de los productos (LCA, Ecolabel, EPD, criterios ambientales mínimos), la gestión de la energía (cotizaciones, interrumpibilidad, certificados blancos, etc.) y la eficiencia energética en la construcción. Es responsable operativo de Gas Intensive S.c. a r.l., miembro del consejo de administración del consorcio Ceramica Interrompibilità, de ICMQ S.p.A., y miembro del consejo de dirección de ICMQ, además de participar en el consejo de dirección de Federcostruzioni. Entre 2002 y 2019 ocupó el cargo de director técnico de la asociación italiana de fabricantes de ladrillos (Associazione Nazionale degli Industriali dei Laterizi, actualmente incorporada a Confindustria Ceramica). A principios del 2000 trabajó en ISPRA —la agencia italiana de protección del medioambiente, conocida entonces como ANPA, Agenzia Nazionale per la Protezione dell’Ambiente—, donde se ocupaba de Ecolabel y EPD (declaración ambiental de producto). Con anterioridad (1994-2000) trabajó en varias empresas (FISIA Italimpianti y FENICE) del Grupo Fiat, en el ámbito de las investigaciones en materia de recuperación de energía de residuos industriales y de auditoría medioambiental.

Acciones impulsoras e impulsadas, modalidades de desgravación y cesión del crédito: aunque ha tardado un poco en despegar, el incentivo fiscal conocido como Superbonus promete dar un fuerte empujón al mercado de la construcción. Y los materiales, junto con las tecnologías, llevan la voz cantante. Hablamos con Giovanni Danna, experto en normalización de la patronal Confindustria Ceramica.

Según un informe del centro italiano de investigaciones económicas, sociológicas y de mercado en la construcción (Cresme), el valor previsto del Superbonus es de 8069 millones de euros: 1614 en 2021 y otros 6455 en 2022. El informe, realizado en colaboración con la Cámara de Diputados de Italia y publicado el pasado mes de diciembre, se refiere a un patrimonio inmobiliario equivalente a seis millones de edificios, que incluyen diecinueve millones de viviendas.

 

El comienzo ha sido lento a causa de una falta de claridad inicial. Y también porque los tipos de desgravación son numerosos y variados…

En este momento, hay disponibles muchos tipos de ayudas al mismo tiempo: la primera, que fue aprobada hace muchos años, consiste en la deducción del 50 % para las reformas; luego llegaron el llamado ecobonus del 65 %, el incentivo del 90 % para fachadas y ahora le toca el turno al Superbonus del 110 %. Todas estas acciones tienen objetivos distintos, que van desde la eficiencia energética hasta la mejora de la seguridad de los edificios, coexisten y se refieren a tipos de obras diferentes. Todas se han revitalizado notablemente con la llegada del Superbonus, ya que la cesión del crédito y el descuento en factura son aplicables a todos estos tipos de ventajas fiscales. Si nos limitamos a hacer una simple reforma, renovando el baño y la cocina, por ejemplo, podemos aprovechar el incentivo fiscal del 50 % para reformas accediendo a la cesión del crédito. La ayuda para reducir el consumo de agua, conocida como Bonus idrico, es una novedad introducida a finales del año pasado que está en espera de aprobación mediante decreto ministerial. Consiste en una ayuda del valor de 1000 euros por contribuyente para sustituir los sanitarios y la grifería del baño y la cocina por otros que garanticen el ahorro de agua. Se trata de un incentivo que no se suma a los demás y puede utilizarse individualmente, incluso si no hacemos una reforma del baño y la cocina sino que solo sustituimos los sanitarios y la grifería o la ducha.

 

Supongo que con esta aceleración también se prevé un «repunte» en el mercado de la cerámica y los ladrillos.

Las obras en las coberturas son fundamentales para conseguir el Superbonus y para mejorar la eficiencia energética de los edificios existentes. Las intervenciones de tipo impulsor son, en efecto, el aislamiento térmico de las superficies opacas y la sustitución de los sistemas de climatización invernal existentes.

Los ladrillos tienen un papel determinante en la renovación de las fachadas y también en las cubiertas ventiladas de cotto. Asimismo, la rehabilitación de las fachadas con sistemas ventilados y aislantes representa una oportunidad para las placas y azulejos de cerámica. La cerámica también encuentra amplio espacio en la reforma de las zonas comunes en las comunidades de vecinos, que se puede subvencionar en caso de instalación de sistemas de suelo radiante; en este caso, las obras de demolición y reconstrucción del pavimento y sus acabados pueden beneficiarse de las ayudas. Si se trata de una intervención de mejora de la seguridad sísmica, todas las obras son deducibles, incluidos los acabados.

Por lo que respecta al Superbonus, los trabajos de colocación de nuevas superficies cerámicas se incluyen en la categoría de obras impulsadas, resultantes de las intervenciones impulsoras.

En caso de realizar solo obras de reforma, con cesión del crédito o deducción al 50 %, este tipo de trabajo está incluido en la desgravación y tiene un atractivo indudable para los clientes particulares. Para informar correctamente a nuestro público, los clientes finales y los proyectistas, Confindustria Ceramica ha lanzado una campaña en las redes sociales acerca del uso de los materiales cerámicos y el ladrillo en la rehabilitación de edificios.

 

¿El Superbonus promoverá también las demás ayudas?

Todas las ayudas existentes han ofrecido respaldo al mercado durante los últimos años, pero el tema de la cesión del crédito se está convirtiendo en una auténtica oportunidad. Antes de la introducción de esta medida, el cliente tenía que abonar íntegramente el importe de las obras y posteriormente lo recuperaba a lo largo de diez años como deducción IRPF. Ahora, en cambio, para empezar se ve un descuento del 50 % en la factura, y el resultado final es la deducción total del importe de las obras: una medida extraordinaria. También es una gran oportunidad de cara a las estrategias de regeneración urbana, procesos que recibirán una fuerte aceleración gracias a este amplio sistema de ventajas fiscales.