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Mansion Marazzi en el Cersaie

Una casa ideal entre las colinas emilianas. Abierta, fluida, acogedora. Y sobre todo matérica.

Mansion Marazzi en el Cersaie

La arquitectura remite a aquel “juego de transparencias, de líneas netas y sobrias” tan del agrado de Mies Van Der Rohe; un arquetipo de la modernidad que define una espacialidad libre y comunicante. El volumen monolítico acristalado, heredero de modelos emblemáticos como la miesiana Farnsworth House o la Glass House de Philip Johnson, proyecta los espacios de la vivienda sobre un escenario. Único espectador, la naturaleza circunstante. Los ámbitos se suceden en un continuum enriquecido por el diálogo perceptivo entre los valores de intimidad de la vivienda y las cualidades del contexto. Grandes cristaleras y exuberantes áreas verdes filtran no solo la relación entre interior y exterior, sino también entre los varios ámbitos de la mansión. El paso de una a otra habitación constituye la experiencia de un auténtico paseo matérico en el que la cerámica actúa como hilo conductor tendido por toda la vivienda: no es fondo ni acabado, sino protagonista y artífice de la poliédrica personalidad de cada uno de los ámbitos.

Sugestiones lejanas se armonizan en la sala de estar gracias a las paredes revestidas con un luminosísimo e irregular gres de color arcilla (Zellige), a imagen y semejanza de las mayólicas artesanales marroquíes, en consonancia cromática con el pavimento Mystone Gris du Gent que, en cambio, evoca los elegantes mármoles grises de la Europa septentrional. En el espacio del comedor-cocina la calidez y la elegancia nos envuelven al caminar sobre una alfombra lignaria (gres Vero Rovere) hasta la cocina propiamente dicha, de mármol preciado (Grande Marble Look Calacatta Vena Vecchia) a juego con las paredes revestidas con ese mismo material. Atmósferas a un tiempo de tendencia y de antaño en el dormitorio: en el suelo y hasta la mitad de la pared, a modo de boiserie, triunfa una actualísima palladiana blanca y negra (Ghiara), nuevo episodio de la exitosa serie del terrazo veneciano 2.0, con la que armonizan una cándida y minimalista pared (Grande Resin Look Bianco) y un maximalista escritorio dotado de una superficie de insólito mármol verde (Grande Marble Look Verde Aver). El binomio palladiana-mármol (de grano menudo y Statuario respectivamente) vuelve a aparecer en uno de los dos baños, mientras que el otro es pura gloria táctil de piedra y madera (Magnifica Limestone Taupe y Vero Rovere). Un escenario perfecto para los dos volúmenes gráficos de los lavabos en potente contraste optical entre granito negro y mármol claro (Grande Stone Look Granito Black y Grande Marble Look Calacatta Vena Vecchia). En la morada ideal no puede faltar un patio en el que disfrutar de forma relajada de una dimensión híbrida entre interior y exterior, enfatizada por las texturas terrosas del gres Terratech, en una refinada combinación cromática de Vinaccia y Senape.

El paseo culmina en el exterior, en una terraza que se asoma sobre una superficie de agua, una sobria plataforma revestida de madera y piedra (Vero Rovere y Mystone Gris du Gent), escenográfico nexo entre la casa y el paisaje. Digno remate de una visión de la vivienda en la que la naturaleza, la arquitectura, el diseño y la tecnología cohabitan en feliz síntesis

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