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De la tierra al mar

Materia y espíritu se unen en la restauración de una vieja iglesia de Olbia que gracias a la arquitectura hoy irradia una nueva luz.

De la tierra al mar

El proyecto representa un ejemplar cambio de ciento ochenta grados, un punto de vista inédito que desplaza la orientación de la fachada de la tierra al mar, una vida nueva, un mágico baño de luz.

La intervención de rehabilitación radical y valiente del edificio parroquial de San Ponziano, en Olbia, a cargo del estudio A1Engineering, guiado por los arquitectos Sandra Deiana y Giovanni Antonio Spano, es un proyecto de recuperación social y un buen ejemplo de colaboración entre el ayuntamiento y la iglesia.

La posibilidad de crear un espacio urbano más vivo y fruible nace, en efecto, como consecuencia de un acuerdo en el que el ayuntamiento se comprometía a ceder una parte de la estructura adyacente a la iglesia con la condición de que esta rehabilitara toda la construcción.

La iglesia, consagrada a San Ponziano, el papa que falleció exiliado en Molara, isla del golfo de Olbia, fue erigida en torno a los años setenta, concebida inicialmente como una capilla para el hogar de ancianos contiguo.

El edificio de culto, construido con materiales modestos y desgastado por los agentes corrosivos del mar, se veía ajado y mostraba un aspecto deslucido y deteriorado.

Además, como solía ocurrir en las comunidades rurales, cuyo sustento provenía de la tierra, la iglesia daba la espalda al mar, por lo que la luz se filtraba en su interior únicamente a través de unas pequeñas ventanas, situadas en la parte más alta de la construcción, y del portal de entrada, que miraba hacia el oeste. De hecho, a causa de este “pecado original”, el lugar, oscuro y frío desde el principio, en poco tiempo acabó mostrándose también ruinoso.

Ahora, la osada intervención de los proyectistas le ha aportado aire, fuerza y luz, generando un pequeño mundo nuevo.

Ha sido de lo más acertada la idea de invertir la posición del atrio, ahora levantado en el lado opuesto, en la pared orientada al este, hacia una plaza que alberga un mirador sobre la ciudad.

Las aberturas acristaladas, ampliadas y circunscritas por marcos que recuerdan los colores del mar, transmiten vitalidad y derraman luz dentro del edificio.

El altar y el ambón, de madera, se han revestido con placas de cerámica (de la coleccion Grande Marble Look Saint Laurent de Marazzi), con el fin de conferir a estos dos elementos una ligereza aparente, pues se diría casi que flotan sobre el suelo, pavimentado con el mismo producto, si bien con una tonalidad clara (Grande Marble Golden White Lux).

Pero, ¿qué iglesia parroquial iba a ser sin un estandarte bien visible, sin un elemento llamativo? De lo más oportuna la añadidura del campanario, antes inexistente, que estiliza la silueta de la iglesia perfilándola hacia el cielo, sin por ello dejar de mantener una medida moderada, propia de la discreta presencia de todo buen vecino.

Los arquitectos han modificado las proporciones de la fachada para reconducirla a un esquema tradicional, en lo que respecta a los colores se han decantado, asimismo, por los típicos de las iglesias rurales sardas, como también en lo que se refiere a los materiales empleados: la cal, el granito, la madera y la imitación del mármol de las placas cerámicas.

La pequeña gran iglesia ahora es un faro que recibe con los brazos abiertos a los viajeros llegados a Olbia y sirve al barrio de Poltu Quadu, en el que residen unas ocho mil almas.

Pero quizás no sea desde lejos, desde fuera, desde donde se advierte su verdadera razón de ser, sino gracias a un antiguo elemento “mágico” que los propios arquitectos nos describen: “En la pared situada tras el altar hay una abertura en forma de cruz a través de la cual la luz penetra en el interior de la iglesia y, según la hora y el período del año, se refleja sobre el suelo de cerámica creando unos fascinantes juegos de luz.”

Bien estudiada desde el punto de vista de la eficiencia energética y del diseño de la iluminación, la iglesia, alumbrada de abajo a arriba, cuando cae el sol refleja su luz sobre toda la ciudad y se puede ver desde cualquier punto del paseo marítimo, en el que se está llevando a cabo un proyecto de recuperación que lo convertirá en uno de los sitios más hermosos de la ciudad de Olbia.

 

de Virginio Briatore – © ceramica.info

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