People

Joan Fontcuberta, el arte público y la cerámica

tiempo de lectura: 10 minutos

Joan Fontcuberta, el arte público y la cerámica - 1

En Reggio Emilia ha realizado una obra de arte pública permanente, la primera realizada en grandes placas de cerámica, que lleva el arte a la calle, al aire libre, para que todo el mundo pueda disfrutarla a diario: Se trata de un fotomosaico de cerámica, de dieciséis metros de altura y seis de anchura, en el que doce mil fotografías enviadas por los ciudadanos en una única gran imagen.

La fabricación de las cerámicas que componen la obra —cada una de las treinta placas es una pieza única que configura la gran imagen—, se ha efectuado en colaboración con Marazzi, que albergó a Fontcuberta durante las fases de producción e impresión digital. El Ayuntamiento de Reggio Emilia, que ha coordinado todo el proyecto de recalificación del área, le confió a Marazzi Engineering, división especializada de la empresa, la proyección y la instalación de la fachada ventilada de la obra.

La obra nace asimismo del diálogo con las colecciones alojadas en los museos de Reggio Emilia, un verdadero cofre que contiene el saber, estudios, descubrimientos y experimentaciones que son expresión y fruto de la curiosidad y de una propensión natural a la maravilla. “Curiosa Meravigliosa” es un “documento-monumento”, como lo define el artista, una obra colectiva que reflexiona acerca del significado de la fotografía en un territorio que desde hace años —gracias a las enseñanzas de Luigi Ghirri y al festival Fotografia Europea— se dedica a interrogarse constantemente sobre la utilización de este medium y sobre sus mil articulaciones.

El pavo real se ha realizado en alta definición digital sobre placas grandes de grosor reducido, piezas únicas, de gres porcelánico que componen una imagen de 16 x 6 metros. En el proceso de producción han trabajado el laboratorio y la fábrica de Marazzi, que para la ocasión albergaron a Joan Fontcuberta durante las fases preparatorias y de impresión digital. La realización de la pared ventilada que acoge la obra, además, ha sido efectuada “llave en mano” por Marazzi Engineering.

Hemos comentado el proceso de creación y realización de “Curiosa Meravigliosa” con el artista español, que nos ha hablado, asimismo, de su creciente interés por la impresión sobre cerámica.


En la obra “Curiosa Meravigliosa” las doce mil fotografías recogidas se han recombinado para constituir una única gran imagen, el pavo real conservado en la colección Vallisneri. ¿Por qué precisamente esta obra? ¿Qué significado cobra?

JF: El pavo real está presente en muchas mitologías y es una figura llena de significados simbólicos, asociada a la sabiduría, la curiosidad y la belleza, valores intrínsecos de un museo que acompaña el arte con las ciencias naturales. Para los antiguos griegos el pavo real era el ave sacra de Hera, esposa de Zeus. La diosa le encomendó a Argos que vigilara a su marido infiel, pero el dios del Olimpo lo mató. Según la mitología, Hera, entonces, en señal de homenaje, colocó los cien ojos de Argos en la cola de su ave preferida. En este proyecto artístico y fotográfico la presencia de aquellos ojos pone de relieve el papel de la visión como fuente de experiencia.


“Curiosa Meravigliosa” es una instalación que pone en relación todos los elementos involucrados (la plaza, la pared verde y la pared de cerámica). Tiene un profundo significado social y urbano. ¿Hasta qué punto la escala de la obra modifica su sentido?

JF: Este trabajo juega con la escala y la perspectiva. Se trata de un mosaico formado por miles de fotos enviadas por los ciudadanos de Reggio Emilia. Estas fotos son de tamaño reducido como las que guardamos en los álbumes de familia. Son imágenes que se suelen mirar individualmente, existe una relación íntima entre quien observa y el contenido de la foto. El formato del mural, en cambio, permite una observación colectiva; se produce una traslación de sentido de la esfera privada a la pública. El proyecto, en efecto, es un pretexto para compartir experiencias materializadas en las imágenes y así construir un sentido de comunidad, de pertenencia a un tiempo y a un lugar.Me agrada considerar este tipo de trabajo como un “documento-monumento”: “documento” porque es una especie de radiografía de una sociedad y de una cultura; “monumento” porque atestigua el paso del tiempo. Dentro de pocas generaciones “Curiosa Meravigliosa” será percibida como una cápsula colectiva de la memoria.

¿Es su primera experiencia de impresión digital sobre cerámica? ¿Qué le ha sorprendido e interesado de esta producción?

JF: No es la primera vez sino la segunda; ya realicé un mural fotomosaico para la fachada del Ayuntamiento de Gibellina, en Sicilia. En aquella ocasión elegí tres ojos de los habitantes de la localidad siciliana: el de un niño, el de una joven madre y el de una persona anciana. Las tres miradas de épocas diferentes nos acogen y nos proyectan hacia el futuro. En Reggio Emilia la novedad estriba en haber propuesto una obra vertical, coherente con la arquitectura de los Musei Civici.

Ha sido un desafío técnico que ha requerido la participación de arquitectos, ingenieros y especialistas; ha exigido mucho trabajo y un esfuerzo añadido a causa del período de emergencia sanitaria, pero me siento muy satisfecho por el resultado.

Haber visitado la fábrica de Marazzi, durante la producción y la impresión de las placas de gres porcelánico, me ha inspirado ideas de cara a proyectos venideros, más ambiciosos.


Como profundo conocedor de la cultura de la imagen y de sus significados, ¿qué relación tiene con la materia, con el tacto?

JF: Nos hallamos dentro de una fase que denomino posfotográfica, caracterizada por la abundancia y la disponibilidad absoluta de imágenes, que hemos de esforzarnos por manejar de manera crítica. Estas imágenes, como los demás elementos de nuestro ambiente, tienden a desmaterializarse. Algunos filósofos como Byung-Chul hablan de la proliferación de las no-cosas. Vida digital, algoritmos y metaversos nos predisponen a un mundo desencarnado, sin substancia, intangible, sin solidez ni peso. Frente a este horizonte es necesario proponer una estrategia de resistencia que revalorice las cualidades ínsitas en la materia. En la fotografía, por ejemplo, muchas de sus funciones se basan en su condición de objeto-imagen, ligado al tipo de soporte de la propia imagen. De ahí que la vuelta al procedimiento de la fotocerámica, técnica decimonónica, si bien implementada por la tecnología actual, tenga un valor para mí ejemplar.